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LA BATALLA PLAYA LARGAPor Orlando Atienza Pérez
Era la madrugada del 17 de Abril de 1961. En el barco de carga "Houston" navegamos unos trescientos brigadistas. Cerca de las costas de Playa Larga, en la Bahía de Cochinos, el Capitán Morse dió órdenes de parar las maquinarias. El ruido de las gruas de la embarcación era tan grande que podia escucharse a más de dos millas. Las lanchas de desembarco estaban siendo izadas y situadas en el mar. La hora de la verdad había llegado. Alertados los milicianos, abrieron fuego contra nosotros, pudiendo ver las luces trazadoras de las balas. Nuestro bote, en el que íbamos cerca de una docena, sufrió un desperfecto y el motor dejó de funcionar. Norteamericanos del C.I.A., en otra lancha, se nos acercaron y nos tiraron un cable para remolcarnos. Al poco rato note que el compañero nuestro que sostenía el cabo lo había soltado. Eso me enfureció, y en medio de la oscuridad, le hale un brazo para recriminarlo. Enseguida me arrepentí: estaba muerto, con un balazo en el pecho. Por fin desembarcamos. Me caí, y la palma de la mano izquierda se me abrió Fueron mis primeras gotas de sangre derramadas en territorio cubano. Durante el día habíamos tenido pequeños combates con armas cortas. Con mi mano derecha después yo pude manejar mi "bazooka". Un camión cargado de milicianos y civiles no respetó el alto que se les dio y abrieron fuego contra nosotros. Disparé un cohete de "bazooka". Impacté al camión, que como un mastodonte herido se movió hacia ambos lados de la carretera, para ya encendido casi totalmente, volcarse en el lado izquierdo de la rotonda (INRA). Treintidós personas perdieron la vida en este trágico incidente: 21 milicianos y 11 civiles. No se midieron las consecuencias. Ni ellos al dispararnos cuando se les dió el alto, ni nosotros al no darnos cuenta que viajaban civiles. Todo fue muy rápido, como un reflejo. «A MATAR O A QUE NOS MATEN»Entre todos, pusimos los muertos en línea: unos al lado de los otros. Se veia tétrica la escena. El olor a cuerpos quemados, el humo, el olor a pólvora pero con el perdón del alma de los muertos y de sus familiares, esa es la guerra: fría e inalterable en sus consecuencias. A eso íbamos: a matar o a que nos mataran. Para eso nos habíamos preparados. El día continuó con pequeños combates. Mas bien escaramuzas sin importancia. Aunque a esas alturas teníamos más prisioneros que tropas nuestras (el Batallón 2 de Infantería estaba compuesto de 180 hombres). Al mando del mismo estaba Hugo Sueiro. Erneido Oliva, Segundo en comando de la Brigada, estuvo todo el tiempo junto a Sueiro, por suerte a nuestro Batallón. Oliva y Sueiro se las ingeniaron para interceptar la radio comunista de Castro, y los partes de guerra que se daban entre "ellos". Dramática 11 del barco «Río Escondido» hundiéndose frente a Playa Girón. «El Houston» corría la misma suerte en la Bahía de Cochinos. Los remanentes T-33's y Sea Fury de Castro dominaron a los posados y lentos B-26 de los invasores. Las naves y aviones de la Brigada partieron de Puerto Cabezas ("Happy Valley"), en Nicaragua. Erneido Oliva, Segundo en Comando de la Brigada 2506, en la Base Trax, en Guatemala. Asistido por Hugo Sueiro, dirigieron bravamente la batalla de Playa Larga. Oliva es Brigadier General del Ejército norteamericano. FIN ![]()
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